A 1640km al sur de Buenos Aires, sobre la costa del lago Nahuel Huapi y a 770m sobre el nivel del mar, se encuentra San Carlos de Bariloche. Es el centro turístico más importante de la provincia de Río Negro y una de las capitales mundiales de los deportes de invierno.

Hasta hace algunos años, a Bariloche llegaban principalmente adolescentes cumpliendo el sueño del viaje de egresados, y recién casados en busca de su luna de miel. Hoy la ciudad renovó su propuesta, convirtiéndose en un destino obligado para los amantes del turismo de aventura y los deportes extremos.

Aventura y diversión: Esquí extremo y esquí de travesía son dos buenas opciones para los amantes del vértigo. Ambos deportes requieren bastante más que valentía: hay que saber esquiar, tener un buen estado físico y una gran resistencia mental. El esquí extremo consiste en el descenso de una montaña con grandes dificultades; el de travesía, en explorar las laderas que no tienen pistas especialmente preparadas.

El Cerro Catedral reúne las principales pistas para esquiar en Bariloche, clasificadas según nivel de dificultad. Además, cuenta con 32 medios de elevación capaces de transportar hasta 22.000 pasajeros por hora. En los refugios se ofrecen numerosos servicios: restaurantes, bares, bancos, guarderías, alquiler de equipos, discotecas y transporte hacia cualquier punto de la ciudad.La furia de los ríos de la zona, bordeados por una indescriptible belleza natural, se convirtió en la excusa ideal para practicar rafting, deporte que consiste en descender los rápidos en un bote inflable.

También se pueden hacer excursiones que duran todo el día, precio que incluye transportes, comidas y equipos necesarios. Si sabe a poco, se puede embarcar en una intensa experiencia de tres jornadas.Otra alternativa “extrema” es la práctica conocida como de “supervivencia”. Deporte originado en el entrenamiento militar, consiste en vivir la experiencia de unos días en la rudeza de la montaña. El rigor que demanda esta disciplina hace imprescindible preparación física, y mental; durante toda la travesía los deportistas son supervisados por especialistas.

La Cordillera de los Andes es el marco ideal para practicar otro deporte aventurero, el mountain bike. El accidentado relieve ofrece distintos grados de dificultad pudiéndose optar entre un simple paseo por los bosques, un recorrido por circuitos especialmente preparados o, incluso, por una travesía que tiene como destino el Océano Pacífico.

Otra forma de disfrutar los bellísimos paisajes de Bariloche es sobrevolándolos. Desde el aire, y sin motores, el parapente permite sobrevolar el Nahuel Huapi con la libertad de un pájaro. Los Cerro Otto y Catedral sirven de plataforma para lanzarse a planear, y enamorarse del paisaje y la experiencia.