El recorrido de una de las mayores concentraciones de fauna marina del planeta insume varias horas y mucha energía.

Desde Puerto Pirámides, se transita por caminos de ripio hasta llegar a alguno de los tres principales puntos de interés: Punta Norte, Caleta Valdés y Punta Delgada. Caleta Valdés alberga un apostadero de elefantes marinos -el único en su especie ubicado en territorio continental- que permite apreciar, desde los miradores ubicados en el acantilado, a los ejemplares machos en sus típicas riñas para defender su harén y también, el tierno resultado de tan polígama relación: los activos cachorros que ensayan sus primeros torpes movimientos.

En verano, durante la temporada de oreas, es posible verlas muy de cerca en Punta Norte; con la marea alta se alimentan de pequeños lobos, varándose en la orilla, casi fuera del agua, para luego volver a sumergirse en el mar. Otros asiduos visitantes de la península son los pingüinos, principalmente los pingüinos de Magallanes.

En setiembre llegan los machos, quienes compiten por los mejores lugares para anidar; dos semanas después llegan las hembras, las cuales seleccionan una pareja que en la mayoría de los casos mantienen de por vida. De regreso a Puerto Madryn, las imágenes de las ballenas se suceden como en un viejo cinematógrafo.

Las emociones vividas dan paso a la reflexión y se hace presente una sabia advertencia escuchada en la visita al Eco-centro: “No permitamos que la intensidad de la naturaleza nos impida ver su fragilidad”.